
Durante la investigación para Alaridos Silenciosos apareció una historia que no buscaba: la de Anuncia Casado Atanes.
La represaliaron, la humillaron y la asesinaron hace casi noventa años. Su familia todavía no sabe dónde descansan sus restos.
Esa historia terminó dando origen también a la canción ¿Dónde se llora?
Hay historias que no se buscan. Son ellas las que terminan encontrándote.
Cuando empecé a escribir Alaridos Silenciosos solo tenía una certeza: quería saldar una deuda con mi tierra.
Necesitaba hablar de Galicia, de su gente y de una parte de nuestra historia que durante demasiado tiempo permaneció en silencio. Jamás imaginé hasta dónde me llevaría aquella investigación.
Entre documentos, testimonios y archivos apareció la historia de Anuncia Casado Atanes. Una mujer represaliada, humillada, violada y asesinada. Casi noventa años después, su familia sigue sin saber dónde descansan sus restos.
Aquello me dejó sin palabras. Pero lo más duro fue comprender que Anuncia no era un caso aislado. Detrás de su historia había muchas otras familias gallegas —y también de otros lugares de España— que, casi un siglo después, siguen buscando a sus seres queridos.
Personas que no han podido cerrar una herida porque nunca tuvieron un lugar donde despedirse. Personas que no pueden llevar una flor. Personas que no tienen una tumba donde llorar.
De esa necesidad nació la canción ¿Dónde se llora? No nació para reabrir heridas, sino para recordar que, en realidad, nunca llegaron a cerrarse. Nació para poner voz a quienes siguen viviendo con la incertidumbre de no saber dónde están sus padres, sus abuelos, sus hermanos o sus hijos. Porque cuando no existe un lugar donde despedirse, el duelo queda suspendido en el tiempo.
En la novela aparece el nombre de Anuncia Casado Atanes. Sin embargo, en la canción decidí llamarla Asunta. No fue para ocultar su historia, sino por respeto. Mientras escribía me pregunté si a su familia le gustaría escuchar su nombre convertido en una canción.
Preferí que Asunta fuera un símbolo, una mujer que nacía de Anuncia, pero que también representara a todas aquellas personas que siguen esperando una respuesta.
Como escritora, siento que la literatura tiene la responsabilidad de conservar la memoria. Y la música posee la capacidad de llegar allí donde a veces las palabras escritas no alcanzan.
Ojalá esta canción sirva para que quien la escuche comprenda el dolor de quienes, noventa años después, siguen sin un lugar donde llevar unas flores o simplemente llorar. Porque todos necesitamos un lugar donde despedirnos. Y porque ninguna historia merece ser olvidada.
Si quieres conocer la historia completa de Anuncia y de tantas otras familias gallegas, la novela Alaridos Silenciosos está disponible en Amazon
Y si prefieres sentirla en música, puedes escuchar ¿Dónde se llora? en Spotify.
¿Tu familia también guarda una historia de silencio? Cuéntamela en los comentarios — cada testimonio ayuda a que estas historias no se pierdan.

